Nigromante en Sonora

Por Josué Barrera

En 1865 México pasaba por un periodo de zozobra. Los invasores franceses estaban tomando la República y pocos políticos e intelectuales mexicanos defendían públicamente su soberanía. Después de ser una persona cercana al presidente Benito Juárez, Ignacio Ramírez rompió su amistad por diferencias ideológicas. Al llegar Maximiliano al poder se fue de la capital como exiliado. Radicó un tiempo en Yucatán y después se fue al norte.

Hombre de acción y de ideas, estuvo en Sinaloa, Baja California y de febrero a julio de 1865 en Sonora. No solo fue un espectador de los sucesos políticos del noroeste, sino que se convirtió en un observador analítico a través de las cartas que le envió a Fidel, es decir, a su amigo entrañable y otro intelectual mexicano, Guillermo Prieto.

La diferencia de todos los extranjeros que visitaron, recorrieron y escribieron sobre Sonora, es que Ignacio Ramírez lo hizo en plena cúspide intelectual, en medio del contexto del dominio francés y después de haber ocupado importantes puestos políticos a nivel federal. Es así que sus reflexiones se basan conociendo la realidad política, social y económica del país. No se limitó en ideas y propuestas, así como tampoco en criticar aspectos culturales del estado.

En estas misivas dio cuenta de los paisajes que recorrió, analizó situaciones sociales, describió a los personajes políticos que conoció, propuso iniciativas para atraer inversiones y promovió el aumento de la población en los territorios desérticos del noroeste. Es notable su interés en esta zona cuando aún no despuntaba en el país.

Llama la atención ciertas aseveraciones que hace sobre varios temas. Por ejemplo, sobre la comida: “No son paradojas estas observaciones que te comunico; sígueme con paciencia en mis reflexiones. La frugalidad. Carne de res, tortillas de maíz ó de trigo y pinole forman la base del alimento común; esto produce economía, salud y robustez”; acerca de los caminos: “La sierra, aun en tiempo de paz, es intransitable; un viaje por ella es un grande acontecimiento en la vida de los humanos”; o una obra de teatro que le tocó presenciar en Ures: “Anoche asistí á una comedia casi casera. Recuerda que en los poblachos el teatro se forma en un corral, ó en un patio que parece corral: aquí el coliseo era el patio de la escuela que con mil pupilos y un solo preceptor sostiene el Municipio.”

Otro dato a considerar en sus cartas, es que no describe reuniones con los políticos sonorenses de la época que publicaban poesía o relatos, con cierta frecuencia, en los periódicos. Es decir, no se vinculó con la pequeña intelectualidad de aquellos años y tampoco narra haber asistido a alguna velada literaria. Sin embargo, se conoce que durante su estancia en el estado, en el mes de abril, publicó el periódico de poca duración La insurrección. Es categórica su afirmación sobre la poesía:

“Poesía: ¡qué imaginación tan admirable ha concedido la naturaleza á los vecinos de aquel Golfo! pero es más admirable todavía que entre ellos no despunta ni un solo poeta; ni de aquellas medianías que celebran á Maximiliano y á Carlota! Ni la naturaleza coronada de flores en tierra y de perlas en el mar; ni las sonrisas del amor que revuelan con las miradas voluptuosas en todas las reuniones; ni las hazañas del patriotismo que han sabido acometer y de que pudieran estar orgullosos; ni pasión, ni entusiasmo, han sido bastantes para arrancar de sus labios esos acentos de inspiración que en la creencia de los pueblos primitivos forman la palabra de los dioses! ¡Pobre Golfo sin mesa y sin lira!”. 

Si bien a finales del siglo XIX se publicaron las obras completas de Ignacio Ramírez, poco a poco han surgido publicaciones que segmentan sus textos. Hay libros en donde compilan toda su correspondencia y otros, como lo hizo el Gobierno de Sinaloa en 2010, donde se reunieron las cartas que escribió durante su estancia en aquel estado. Solo faltaba documentar su correspondencia en Sonora.

Conozcamos las impresiones, juicios y opiniones de uno de los mayores defensores de la soberanía nacional a mitad del siglo XIX y quien influyó en gran medida en la escritura de una “literatura nacional” recién formada. Leamos al Nigromante por su paso en Sonora.

Descarga el libro completo aquí.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: