La Marquesa de Sonora elogia a la Reina

Por Josué Barrera

La locura puede traer buenos augurios. En su paso por el territorio sonorense, José de Gálvez tuvo varios episodios que pudieran clasificarse como de locura. Contrario a lo que uno esperaría, su paso por el noroeste novohispano produjo que años después le otorgaran el título de Marqués de Sonora.

José de Gálvez y Gallardo, conocido como “El visitador”, fue un personaje de gran influencia en la corona española y clave en la expulsión de los jesuitas. Nació en el pueblo de Macharaviaya sin provenir de una familia acomodada. Estudió leyes en la Universidad de Salamanca. Ocupó puestos oficiales como abogado en la embajada de Francia en Madrid, secretario personal de Jerónimo Grimaldi, después fue abogado en la cámara del Príncipe Carlos y posteriormente fue nombrado Alcalde de Casa y Corte. Con rapidez se ganó la confianza del Rey.

En 1765 se le nombró visitador general de la Nueva España y a mediados de ese año llegó a nuestro país. En 1769 realizó un viaje al noroeste en donde visitó lo que hoy es Sonora con la intención de pacificar la zona ante la reciente expulsión de la Compañía de Jesús, unificar la acuñación de la moneda, establecer en Álamos la Real Caja de Hacienda, proponer la creación de un Obispado y repartir tierras a los indígenas.

Sin embargo, su visita ha pasado a la historia porque, estando en nuestro territorio, empezó a tener una conducta extraña. Hablaba incoherentemente sobre varios temas, aseguraba tener títulos imposibles y ordenaba traer animales exóticos del otro lado del mundo. Sus allegados, temiendo por una posible demencia, informaron a las autoridades del extraño comportamiento de Gálvez. Esto provocó que se fuera de Sonora con la intención de que pasara desapercibida su conducta. Pocos días después recobró la cordura.

En 1775 se casó con Concepción Valenzuela, su tercera esposa 25 años menor que él. Influyó para que su hermano Matías de Gálvez fuera Virrey de la Nueva España de 1783 a 1784, posteriormente su hijo Bernardo de Gálvez ocuparía el mismo puesto de 1785 a 1786.  Ayudó a las expediciones de California de fray Junípero Serra, en donde creó un centro de observación astronómica y estableció una base naval en el puerto de San Blas. En 1778 fundó el Archivo General de Indias, y siete años después, le otorgaron el título de Marqués de Sonora, por sus gestiones a favor de las leyes borbónicas. De forma automática su esposa, se convirtió en la Marquesa de Sonora.

Un aspecto poco conocido es su biblioteca personal. El académico Francisco de Solano, en su artículo “La biblioteca privada de José de Gálvez, Ministro de Indias”, menciona el amplio acervo que contenía. Entre libros sobre derecho, historia y diccionarios, también conservaba literatura, como los libros de poesía de Quevedo, Lope de Vega, Sor Juana, la Divina comedia en italiano y las novelas Robison Crusoe, El conde Lucanor, El Quijote de la Mancha, La Celestina, entre muchos otros títulos. De acuerdo con un inventario, la biblioteca tenía 917 libros en 2,300 volúmenes. No es de extrañarse que el propio Gálvez haya dado la orden de reunir todos los libros de las misiones jesuitas en el noroeste en el Colegio de Mátape. Sabía el poder de la palabra escrita. La biblioteca de Gálvez fue cuidada por la Marquesa de Sonora después de la muerte de su esposo en 1787 en Aranjuez.

El Visitador es una de las pocas personas que influyó directamente tanto en España como en la Nueva España. Representa el ideal de la época interesado en la expansión del territorio y en la explotación de la minería. Fue el punto de inflexión de la historia de Sonora entre dos épocas importantes: la expulsión de los jesuitas y la exploración del camino entre Sonora y California.

Aunque su historia es digna de varias novelas, tal como lo demostró el escritor mexicano Agustín Ramos en su novela La visita, un sueño de la razón, publicado en el año 2000, quien estuvo más cercano a la escritura fueron las mujeres de su familia, empezando por la primera Marquesa de Sonora.

En aquellos tiempos se acostumbraba a escribir elogios al Rey y a la Reyna. Concepción de Valenzuela, nueve años después de haber muerto su esposo, escribió un elogio a la Reyna María Luisa de Borbón, con el título de Elogio de la Reyna Nuestra Señora formado por la excelentísima señora Marquesa de Sonora, viuda, y leído en la Junta pública de distribución de Premios del 17 de marzo de 1796.

En 1801, la hija de los marquesados, la joven María Josefa de Gálvez (1776-1817), II Marquesa de Sonora, escribió el último elogio que recibió la Reyna de Borbón, con el título de Elogio de la Reyna Nuestra Señora, formado por la Excelentísima Señora Condesa de CastroTerreno, Socia de Honor y Mérito de la Real Sociedad Económica de Madrid, leído en la junta pública de distribución de premios el 7 de febrero de 1801 en Madrid. Este único texto ha sido motivo para que la consideren como una escritora de principios del siglo XIX, como lo podemos ver en el libro Literatas españolas del siglo XIX de D. Juan P. Criado y Domínguez, publicado en España en 1889.

Aunque ambas marquesas no conocieron el estado de Sonora y su única relación era el título que poseían, lo llevaban con orgullo. En el caso de la madre la acompañó hasta su muerte. En el caso de la hija hasta que se casó y adoptó el título de Condesa de Castroterreño, aunque siguió siendo conocida como Marquesa de Sonora.

La lectura del segundo elogio originó que la prima de la autora, María Rosa Gálvez de Cabrera (1768-1806), destacada poeta y dramaturga de la época, le escribiera el poema multiantologado La beneficencia: oda a la Excma. Sra. Condesa de Castro-terreño, con motivo del discurso que pronunció en la Real Junta de Damas en Elogio de la Reina Nuestra Señora. No he podido encontrar este elogio, sin embargo, hay registro de que existen varios ejemplares físicos en bibliotecas españolas.

La historia de Rosa Gálvez de Cabrera es de admirarse, ya que entre el siglo XVIII y XIX tuvo una intensa carrera literaria. Su basta obra en dramaturgia y en poesía resulta envidiable, sobre todo si tomamos en cuenta las limitaciones editoriales que existía en dicha época. Al conocer los títulos de algunas de sus obras de teatro podemos notar su interés en la tradición, y al saber sus historias se reconoce la necesidad de describir el lugar de la mujer en la sociedad española.

No solo escribió tragedias, comedias, zarzuelas y tradujo tres obras, sino que también las llevó a escena. Se destacan las siguientes: Safo drama trágico en un acto, Saúl escena trágica unipersonal, Florinda tragedia en tres actos, Blanca de Rossi. Tragedia en cinco actos; Los figurones literarios, Un loco hace aciento, Las esclavas amazonas y La familia a la moda. Su lugar en la literatura en español no ha sido destacado. En los últimos años, a la par del interés en el estudio de la familia Gálvez, su obra se empieza a ser considerara como una de las más importantes del silgo XIX en España, por lo que no será casualidad que pronto se estudie su corpus literario también en América.

Las referencias aquí señaladas son de tres mujeres activas social y políticamente, representantes de una época española a inicios del siglo XIX que iba en decadencia. Estos escritos reflejan la admiración que se tenían, ya sea por ser reina o por ser benefactoras. Las tres mujeres Gálvez destacaron en una sociedad en donde los hombres ocupaban los grandes cargos y las grandes publicaciones. Al tener parentesco con su apellido, también lo tenían, de alguna manera lejana, accidental y equívoca, con Sonora.

Aunque sea por curiosidad, documentemos este pequeño paréntesis en la historia de la escritura y lectura en Sonora, que se relaciona con la locura del Visitador, una reina, dos marquesas y con una de las escritoras españolas más activas del siglo XVIII.

BIBLIOGRAFÍA

Cabrera Ortiz, J. L. y Luque Ortiz, A. El valor de una ilustrada, María Rosa de Gálvez, Málaga, 2005.

Castro-Terreno (Condesa de): Elogio de la Reyna Nuestra Señora, formado por la Excelentísima Señora Condesa de CastroTerreño, Socia de Honor y Mérito de la Real Sociedad Económica de Madrid, leído en la junta pública de distribución de premios, en 7 de febrero de 1801: Madrid, en la Imp. Real; un folleto de 40 páginas.

Criado y Domínguez, Juan P. Literatas españoles del siglo XIX España, 1889.

Hernández Hortiguela, Juan. Bernardo de Gálvez y Madrid (Conde de Gálvez) y familia: españoles sepultados en el ominoso olvido de la historia. Consultado el 20 de agosto de 2021 en: https://www.ucm.es/adamuc/file/bernardo-de-galvez–y-madrid-conde-de-galvez—-articulo-de-juan-hernandez-hortiguela

Santos Arrebola, María Soledad. “Las mujeres en la familia Gálvez de Macharaviaya”. Historia(s) de mujeres. En homenaje a María Teresa López Beltrán. Volumen II. Perséfone. P. 245-256. Consultado el 20 de agosto de 2021 en: http://www.aehm.uma.es/persefone/Homenaje_Maite2_ISBN.pdf

Archivos

Biblioteca Digital Memoria de Madrid: https://www.memoriademadrid.es/

Historia de Macharaviaya: http://historiademacharaviaya.blogspot.com/

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