Dos relatos fantásticos por la fe

Josué Barrera

Descripción: Las historias orales jugaron un papel importante en la aceptación de la religión cristiana en Sonora. El padre Andrés Pérez de Rivas comparte dos relatos en donde resalta la importancia de la nueva religión, asegurando que los santos ángeles habían llegado a la nación yaqui. 

Andrés Pérez de Rivas

Durante la enseñanza de la nueva religión, los jesuitas se enfrentaron con pobladores que rechazaban la fe cristiana. Se encontraron con un amplio abanico de relatos sobre la influencia que el diablo tenía en las poblaciones. Algunos aseguraban que el diablo les hablaba en forma de víbora y sapo, mientras que otros lo escuchaban en forma de cuervo sobre un álamo. Los hechiceros o curanderos de aquel entonces eran los que propagaban estas historias por el temor de perder su prestigio.

Conforme pasó el tiempo, en su transitar por el territorio yaqui, los jesuitas fueron recogiendo y compartiendo cada vez más relatos que servían de testimonios para convencer que más nativos se bautizaran y resaltar la importancia de la fe cristiana. Aunque el proceso de culturización fue diferente en cada poblado, las historias orales fueron determinantes para el establecimiento de las misiones.

Escuchemos dos historias que relata Andrés Pérez de Rivas, en su libro Triunfos de nuestra Santa Fe, quien subraya la importancia de la religión cristiana en la vida de los nativos:

Volvía cierto indio a su pueblo y asaltóle una gran calentura con que no pudo pasar adelante. Un compañero suyo fue a cortar leña para encender fuego y hacer allí noche. Habiendo quedado el enfermo solo, oyó una voz que le decía: levántate. Atemorizado el indio alzó la cabeza y vio entre unas ramas un mancebo parecido a los ángeles que suelen pintar en las iglesias, que le dijo: El Señor te ha dado esta enfermedad en castigo de tus pecados porque no quieres vivir como el padre te enseñó. Mas levántate sano y vete al pueblo y confiesa todos tus pecados al padre y vive bien en adelante. Al punto se halló sano y partió al pueblo, contando lo referido a su confesor. Diciéndole, pensaba ser el ángel de la guarda, al cual se había encomendado, porque había oído decir que cada uno de los cristianos tenía su ángel que le defiende del demonio. Y bien es de entender que los santos ángeles, que antes estaban como arredrados destas naciones, cercadas y poseídas de demonios, cuando las ven ya cristianas se les acercan esos divinos ministros, y alegres las favorecen y acompañan.

Otra de las historias que el padre Pérez de Rivas recoge en su andar por Sonora entre 1617 y 1620, es la siguiente:

Caminando un indio medio desesperado hacia un monte, se le hizo encontradizo el demonio, convidándole para una tierra libre de trabajo y abundante de todo regalo. Ésta sería la de la gentilidad donde se vive a sus anchuras y para donde dije que va huyendo el demonio. El indio le comenzó a seguir y sintió que le iba faltando el juicio y sentido; y temiendo de ver en sí esta mudanza y turbación, dio la vuelta para su casa acompañándole todavía su enemigo. Afligido el triste indio se hubo de quedar en una cueva que halló en el campo dando aullidos y bramando como toro. Teniendo noticia deste suceso el padre, mandó que se lo trajesen atado; dispúsolo para que hiciese una buena confesión y mandóle que oyese misa cada día. Volvió sobre sí, hallóse libre del demonio, de suerte que nunca más se le apareció.

Si lo vemos desde el punto de vista literario, podemos distinguir en estas historias características de mitos, leyendas, e incluso de relato fantástico. Estos testimonios fueron los primeros que surgieron ante el choque de dos culturas. El Dios cristiano extendía su palabra en Sonora. Los venados, los coyotes y los ríos quedaban bajo su regazo. Una nueva realidad se iba trazando. Un nuevo imaginario mestizo sonorense, se construía cada vez que se repetían dichos relatos.

No somos más que un cúmulo de historias. Siempre estamos en la línea entre realidad y ficción. El imaginario es el espejo de nuestras ideas, deseos y fantasías. Contamos historias para sabernos en el mundo, para explicarnos y entendernos mejor. Los jesuitas lo sabían.

Bibliografía:

Pérez de Rivas, Andrés. Páginas para la historia de Sonora. Triunfos de nuestra fe. Tomo II. Gobierno del Estado de Sonora. 1985.

La escritura de los yoris es un proyecto original de Josué Barrera. Es una producción artística realizada con el Estímulo Fiscal para la Cultura y las Artes del Estado de Sonora (EFICAS) 2020.

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