En busca del origen

Por Josué Barrera

La historia que voy a contarles inicia en una cueva, en una piedra y alrededor del fuego. Tanto la piedra como la cueva son testigos silenciosos del paso del tiempo, del calor incesante del desierto y del crecimiento de los ríos, del paso de los primeros nómadas, de los primeros recolectores y de las primeras señales de vida de épocas remotas. En la región sur del estado cerca de Navojoa, y en el área del centro, en lo que conocemos como La pintada y específicamente en Caborca, podemos encontrar pinturas rupestres en cuevas y petrograbados en piedras al exterior.

En estudios recientes sobre la historia de los libros realizados en Europa, no inician con los libros manuscritos o impresos, sino con pieles, piedras y hasta conchas en donde hace miles de años alguien trazó un mensaje. Es por eso que la historia sobre los libros se remonta a la historia sobre la escritura y la comunicación. En aquellos antecedentes en donde buscaban dejar un mensaje que trascendiera en el tiempo, guiarnos, prevenirnos, contarnos algo. O tal vez eran pequeños recordatorios que dejaban en el camino.

Son trazos que personas grabaron sobre piedras y cuyas intenciones desconoceremos por siempre. Podemos encontrar dibujos de individuos, animales y astros. ¿Por qué alguien trazó un venado en una cueva? ¿Por qué alguien esbozó el cuerpo de personas en las rocas? ¿Qué significa el hombre que monta un animal? Ese venado y esas personas delineadas son las expresiones más antiguas que se han localizado en el territorio sonorense. Al escuchar los mitos de los pueblos originarios, de alguna manera podemos enlazar las historias con esos trazos.

Dentro de esta serie de imágenes milenarias, elijo dos: una se encuentra cerca de Navojoa, en el interior de una cueva. Se trata de una mano con seis dedos. ¿Qué buscaba el autor o autora de esa imagen? ¿Cuál es la razón de ese dedo de más? ¿O en realidad tenía seis dedos? ¿Quién lo hizo? ¿Cuándo? ¿Por qué? La otra imagen se encuentra en La pintada: se trata de una persona montando un animal. ¿A dónde se dirige? ¿Están huyendo? ¿Cuánto duró ese viaje?

Imagen del INAH

Si concebimos la literatura como la expresión del ser humano al situarse en el mundo buscando explicar y describir los fenómenos que lo rodean, podemos encontrar historias ancestrales en forma de mitos y leyendas que han pasado de generación en generación, dentro de los grupos indígenas que se han desarrollo en Sonora, como los Pimas, Guarijíos, Yaquis, Mayos, Tohono O’otham, Cucapá y Seris. El origen de dichas historias es imposible detectar con exactitud, ya que estos grupos carecían de escritura cuando los españoles incursionaron en su territorio.

Por mucho tiempo, las historias sobre el origen del mundo eran conocidas solo por las personas de cada etnia. En las últimas décadas, con base a la investigación de antropólogos y sociólogos que se han acercado y convivido con estos grupos, se han ido recopilando y difundido. Hoy en día existe una gran variedad de estudios sobre los grupos originarios, así como recopilaciones de sus cantos, poemas e historias. Si nos enfocamos en los mitos del origen del mundo de cada grupo, podemos reconocer ciertos rasgos que dan inicio a la tradición fantástica, imaginativa y narrativa del sonorense.

La base de los cantos y mitos es la oralidad. Estas comunidades no tenían un código escrito, por lo que la temporalidad de dichas manifestaciones “artísticas” es indefinida. La clasificación de “manifestaciones artísticas” es una categoría que el mundo occidental ha puesto al canto, a las historias contadas y a los rezos. Sin embargo, para los grupos originarios no eran actividades artísticas sino manifestaciones de su cosmovisión del mundo.

Lo que se destaca en esta parte de la historia, es la amplia diversidad de etnias que poblaban la región. Podemos asegurar que el territorio que hoy conocemos como Sonora, era diverso y multilingüe.

En el desierto estaban los pápagos y cucapá, en la costa central los seris, en el valle del sur los yaquis y mayos y en la sierra los pimas y guarijíos. El origen de cada uno de estos grupos es distinto. Por muchos años han vivido de manera independiente pero sabiendo que hay otras etnias similares a ellos. Esta diversidad de grupos refleja un amplio abanico de mitos, lenguas y cosmovisiones que cohabitan en el estado desde antes de la llegada de los españoles.

La cosmovisión de los pueblos originarios no distingue entre poema o canto. La palabra va unida al movimiento, muchas veces a la música o a la danza. En los últimos años diversos investigadores han tratado de recuperar su rica historia oral. Los cantos, mitos, leyendas y la interpretación de la cosmografía son ejemplos que retratan lo que una vez fuimos y al mismo tiempo lo que aún somos.

La escritura de los Yoris explorará la historia que ha escrito el misionero, el conquistador, el extranjero, el mestizo. Sin embargo es imposible contar dicha historia ignorando lo que sucedió antes. Es por eso que en este primer capítulo abordamos la incógnita del origen de la historia en Sonora, que al mismo tiempo es la incógnita del origen de la palabra. Porque, como dijimos, la literatura no inicia con el primer libro o texto escrito, sino con la cosmovisión de los pueblos ancestrales y originarios.

Hoy en día tenemos dos maneras de relacionarnos con el pasado. Una es a través de los mitos, aquellas historias patrimoniales que han pasado de generación en generación y que explican desde el inicio de la vida hasta la relación con la naturaleza.

La otra manera de tener un contacto directo con el pasado es a través del lenguaje, de la palabra. Específicamente con los nombres de ciertos pueblos o ciudades del estado. Pronunciar Cucurpe, Sonoita, Vicam, Sahuaripa, Cócorit o Etchohuaquila, es hablar por un momento el mismo lenguaje de nuestros ancestros. La palabra es un puente que une tiempos, culturas y funde cosmovisiones.

¿Cuál fue el origen del mundo según las etnias de Sonora?

De acuerdo a las investigaciones de Tonatiuh Castro, Alicia Hinojosa y Alejandro Aguilar Zéleny, hoy en día contamos con varios mitos acerca del origen del mundo y del ser humano. Basado en los pueblos originarios, reúno seis relatos que se pueden considerar también el origen del mito y de la fantasía en el territorio sonorense.

Para los Cucapá, el mundo estaba lleno de agua y solo había tierra en el fondo. Debajo de esa tierra vivían los gemelos Sipá y Komát, quienes al salir empezaron a formar a los primeros seres humanos.

Para los Tohono O’otham, el creador de los seres humanos fue el hermano mayor I’itoi con la ayuda de un coyote. Después I’itoi luchó contra una serpiente gigante que vivía en la laguna de Quitovac. La mató y tomó su corazón. Con este órgano creó a la primera pareja de su tribu.

Para los Comcáac / Seris, cuacöj cuasol (hombre amarillo), tenía un pedazo de carne en sus manos. Se lo dio a zazá (chanate) para que lo soltara en el mar. Fue así que apareció mossni, la caguama verde. Después se le ordenó a la caguama que fuera hacia el fondo del mar para que extrajera un puño de arena para crear la tierra.

Para los Pimas, antes de la aparición del ser humano, todos los ríos corrían hacia el sol. Los osos emprendieron la tarea de formar el mundo que antes era solo arenal. Sobre el origen del ser humano, cuentan varios orígenes: primero Dios hizo al hombre de maíz negro y después hizo al hombre de maíz blanco. Otro origen es que Dios, al estar triste, fue a una cueva a hacer gente de barro. Los dejó ahí y se fue. Al día siguiente regresó a la cueva y la gente de barro ya estaba caminando. Entonces les indicó que fueran a sembrar para tener comida.

Para los Makurawe o Guarijíos, en un principio el mundo era una laguna. Dios tomó un puño de arena del fondo del mar, cantó por tres días y tres noches, y la arena empezó a crecer como tierra firme.

Finalmente, para los Yaquis y Mayos, su origen es el mismo. Se cuenta que descienden de los llamados Surem, unas personas muy pequeñas que se alimentaban de animales crudos y vivían hasta 500 años. Los surem se encontraron con un árbol parlante quien les contó que en un futuro vendrían hombres del mar a evangelizarlos.

En otra narración dentro del grupo de los Mayos, se cuenta que en un principio solo existía Dios (Ítom Atchay) e indios Mayos. Un día Dios les dijo que quería hacer personas de otro color. Amasó el barro, los formó y los puso a cocer en un hoyo. Cuando se cocieron los blanqueó con ceniza. Las personas blancas comenzaron a cantar y a tocar música y después se fueron a distintos lugares.

¿Qué es la literatura y el arte en general si no un reflejo de lo que siempre se ha dicho? La historia es el origen del eco de nuestras palabras. En México no hay historia completa sin los pueblos originarios. La cosmovisión contemporánea estaría incompleta sin conocer los antecedentes.

Como todo origen, la naturaleza es la clave. Como toda historia, la naturaleza es el puente que une el pasado con el presente.

¿Qué tan lejos estamos de trazar figuras sobre la superficie de una piedra? ¿Las figuras humanas que están congeladas en los petrograbados de Caborca son los personajes de las novelas que se escriben hoy en día? ¿El animal que corre en La pintada es el caballo que usarían los jesuitas? ¿Qué se conocerá de la literatura sonorense en trescientos años? ¿Qué mitos sobrevivirán?

Bibliografía consultada y recomendada:

-Aguilar Zéleny, Alejandro y Antolín Vázquez Valenzuela (coordinadores). Palabras del mundo yoreme. Cuentos tradicionales del pueblo mayo. Instituto Sonorense de Cultura, 2019. Consultado en: http://isc.sonora.gob.mx/bibliotecadigitalsonora/palabras-del-mundo-yoreme-cuentos-tradicionales-del-pueblo-mayo/

-Aguilar Zéleny, Alejandro y Gildardo Buitimea Romero (coordinadores). Memoria Macurawe. Páginas para la historia del pueblo macurawe (guarijío) de Sonora. Instituto Sonorense de Cultura, 2019. Consultado en: http://isc.sonora.gob.mx/bibliotecadigitalsonora/memoria-macurawe-paginas-para-la-historia-del-pueblo-macurawe-guarijio-de-sonora/

-Aguilar Zéleny, Alejandro y José Luis Moctezuma Zamarrón (coordinadores). Los pueblos indígenas del Noroeste. Atlas etnográfico. ISC, INALI e INAH, 2013. Consultado en: https://www.mediateca.inah.gob.mx/islandora_74/islandora/object/libro:449

-Ayala Óscar, Flores Elpidio, Germán José Luis y Ríos Lombardo. Génesis y desarrollo de la cultura mayo de Sonora. ITSON, 1987.

-Castro, Tonatiuh (Coordinador). Etnias de Sonora. Instituto Sonorense de Cultura. 2011. Consultado en: http://isc.sonora.gob.mx/bibliotecadigitalsonora/wp-content/uploads/2020/05/Etnias-de-Sonora-Tonatiuh-Castro.pdf

– Contreras Barragán, B. E. (2017). La pintada Sonora de México, visita a la Cueva Pintada de Gáldar en Canarias. XXII Coloquio de Historia Canario-Americana (2016), XXII-118. Consultado en: https://mdc.ulpgc.es/utils/getfile/collection/coloquios/id/2438/filename/2434.pdf

-Hinojosa García, Alicia. Los hijos del venado. Vida cotidiana de los mayos. Pacmyc, 2016.

*La escritura de los yoris es una producción artística realizada con el Estímulo Fiscal para la Cultura y las Artes del Estado de Sonora (EFICAS).

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